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Artículos de ayuda de Adaepis

La relación entre el ortopeda y el paciente es sin duda una de las más delicadas y particulares que existen en el mundo del amputado, pues en él depositamos nuestras esperanzas y nuestras únicas y verdaderas posibilidades de volver a andar y caminar sin sufrir y lamentar cada 5 minutos el hecho de estar amputados.

Hay ciertos puntos y ciertos aspectos que antes de nada conviene aclarar, pues las turbias relaciones que algunos amputados mantienen con sus ortopedas, son fruto de la ignorancia por parte de unos y la falta de profesionalidad por parte de otros, y es que no todos los ortopedas legalmente establecidos en España están en condiciones de presentar una alternativa viable a un amputado que necesita volver a andar, y no todos los amputados tienen la formación y los conocimientos como para valorar un trabajo o una prótesis bien hecha.

Hay un principio que hemos aprendido con el tiempo y es que existe un tipo de ortopeda para un tipo de paciente. Y es que cada uno cuenta la feria como le va, y por que a uno le vaya bien con un ortopeda, eso no quiere decir que tenga que irle bien a un amigo o vecino.

Lo que si parece que tenemos claro en nuestra asociación es que el nivel de la ortopedia en España es manifiestamente mejorable y que los medios para sufragar los gastos de las prótesis también.

No podemos esperar una prótesis de calidad y realmente buena cuando las administraciones pagan cifras en algunos casos ridículas y con plazos anuales que superan lo decentemente aceptable.

Sin embargo, debemos aceptar que nuestra realidad es la que tenemos, por que no hemos sido capaz de organizarnos y plantearle a la Administración alternativas y soluciones viables.

Adaepis ha hecho esfuerzos para convencer a las administraciones públicas de la necesidad de aumentar las partidas presupuestarias para mejorar la calidad de las prótesis, pero no hemos conseguido nuestro objetivo, pues no somos lo suficientemente numerosos como para exigir calidad y no aceptar beneficencia.

Con este panorama y si encima tenemos recursos limitados, la relación con nuestro ortopeda es fundamentar si queremos optar a una posibilidad de recuperar la movilidad con garantías de éxito.

Cuando un recién amputado entra por las puertas de una ortopedia por primera vez, lo hace con la esperanza que en unos días, el bueno del ortopeda le traiga una prótesis con la que pueda salir a la calle y asunto resuelto.

Lo cierto es que la adaptación a una prótesis es bidireccional, es decir, que el ortopeda tiene que hacer algo que se adapte a nuestras necesidades y nosotros tenemos que hacer un esfuerzo por adaptarnos a la nueva prótesis.

No existen la prótesis que se reciben en primer lugar y se adaptan perfectamente, y esto convedría aclararlo desde el principio para evitar que ciertas expectativas se frustren, las protesis casi siempre dan ciertos problemas, por eso es necesario un periodo de adaptación, de reducción de volumen del muñón, de rectificado y ajustes posteriores hasta que la prótesis se ajusta perfectamente al cuerpo del amputado.

Esta es sin suda alguna la principal fuente de discusiones y disputas entre amputados y ortopedas, la falta de adaptación de la prótesis al cuerpo del amputado.

Si ambos cumplen y hacen bien su trabajo, tendremos adaptación, pero si la prótesis es "impropia" y/o el paciente no acepta ponerse una prótesis por que le molesta y se siente inseguro, entonces el conflicto esta servido.

La falta de comunicación y entendimiento entre amputado y ortopeda ha ocasionado graves conflictos y prejuicios entre ambos, incluso hasta llegar a las descalificaciones e insultos mutuos.

La falta de comunicación y dialogo fluido es la mayor causa de fracasos entre ortopedas y amputados, después vienen los niveles de profesionalidad del ortopeda y formación personal del amputado.

Cuando las cosas no funcionan entre dos personas que se necesitan, o mejor es romper la relación y buscar una nueva, romper con el ortopeda que no es capaz de prostetizarte y buscar un nuevo ortopeda que si pueda hacerlo.

Antes de romper con un ortopeda es necesario hacer una serie de valoraciones que son importantes para estar seguros de que no nos equivocamos.

Tenemos que investigar si los argumentos que nos dan corresponden a la realidad, y para ello, lo mejor es documentarse en varios foros o sitios en Internet, preguntar y documentarnos con médicos y ortopedas independientes, escuchar varias versiones etc.

Una vez comprobados los argumentos, si resultan ser ciertos, entonces habremos aprendido algo sobre nuestra prótesis y estaremos en mejor disposición de aceptarla. Si por el contrario comprendemos que nos están tomando el pelo, lo mejor es cambiar de ortopeda y ya está

Los ortopedas en principio son profesionales cuyo interés es el de dar un servicio de calidad a los amputados, pero eso es sólo en principio, ADAEPIS ha detectado algunos casos de ortopedas poco profesionales y sin escrúpulos que estafan y engañan a muchos amputados.

Pero no vamos a calificar a un colectivo centenario y lleno de personas honradas y amables como corrupto por que unos pocos se dediquen a explotar las necesidades de un discapacitado amputado. ADAEPIS defenderá siempre la profesionalidad de los ortopedas escuhando a ambas partes, e intentará facilitar el entendimiento mutuo. De igual modo, denunciará a aquellos profesionales que de forma deshonesta engañen y estafen a pacientes amputados. Estas denuncias irán dirigidas al colectivo de ortopedas representados en España por el FEDOP, entidad con la que ADAEPIS mantiene buenas relaciones y trabaja para la mejora de la calidad en la fabricación de las proteiss y la mejora de la profesionalidad de los ortopedas españoles.

En nuestra experiencia podemos decir que son muchos más lo que dedican su vida a una profesión mal reconocida económicamente y que se les exige un alto nivel de eficacia, que los que optan por cobrar precios desorbitados con las falsas promesas de recuperaciones milagrosas y después entregan prótesis de mala calidad que incluso causan males mayores entre los amputados.

ADAEPIS recomienda una relación fluida y de tu a tu en confianza con el profesional de la ortopedia, y para ello, recomienda un importante esfuerzo en formación y conocimiento por parte de los ortopedas y claro está también por parte e los amputados.